jueves, 24 de octubre de 2013

TIBURÓN BLANCO




-Hoy veremos uno de los animales más temidos del planeta y el mayor depredador del océano, el gran tiburón blanco. Tiene el siguiente estado en la tabla UICN:





CARACTERÍSTICAS

-A pesar de su nombre sólo es blanco en su parte ventral, mientras que la dorsal es gris o azulada Este patrón sirve para confundirse con la luz solar o con las oscuras aguas marinas. Los tiburones blancos se caracterizan por su cuerpo fusiforme y gran robustez. El morro es cónico, corto y grueso. La boca, muy grande y redondeada, tiene forma de arco. Permanece siempre entreabierta, dejando ver al menos una hilera de dientes de la quijada superior y una o dos de la inferior. Durante el ataque, las fauces se abren hasta tal punto que la forma de la cabeza se deforma pues la mandíbula se desprende de su cabeza.
Los dientes son grandes, aserrados, de forma triangular y muy anchos. Detrás de las dos hileras de dientes principales, los tiburones blancos tienen dos o tres más en continuo crecimiento que suplen la frecuente caída de dientes con otros nuevos y se van reemplazando por nuevas hileras a lo largo de los años. La longitud más frecuente entre los tiburones blancos adultos es de 4 a 5,5 m aunque se han citado casos de individuos excepcionales que rebasaban ampliamente esas medidas.
 
DISTRIBUCIÓN

-El tiburón blanco vive sobre las zonas de plataforma continental, cerca de las costas, donde el agua es menos profunda. Es en estas zonas donde la abundancia de luz y corrientes marinas genera una mayor concentración de vida animal, lo que para esta especie equivale a una mayor cantidad de alimento. Los tiburones blancos tienen un avanzado metabolismo que les permite mantenerse más calientes que el agua que les rodea.

 









ALIMENTACIÓN

-Los tiburones blancos difieren bastante de ser simples «máquinas de matar», como sostiene la imagen popular que se tiene de ellos. Para poder capturar los grandes mamíferos marinos que constituye la base de la dieta de los adultos, los tiburones blancos practican una característica emboscada: se sitúan a varios metros bajo la presa, que nada en la superficie o cerca de ella, usando el color oscuro de su dorso como camuflaje con el fondo y volviéndose así invisibles a sus víctimas. Cuando llega el momento de atacar, avanzan rápidamente hacia arriba con potentes movimientos de la cola y abren las mandíbulas. El impacto suele llegar en el vientre, donde el tiburón aferra fuertemente a la víctima la mata en el acto y posteriormente la engulle entera.
 
PELIGRO DE EXTINCIÓN

-Debido al amplio rango de distribución de esta especie, es imposible saber el número de tiburones blancos que existen, aunque sea de forma aproximada. No obstante, su baja densidad poblacional, unida a su escasa tasa de reproducción, su larga infancia y su baja esperanza de vida hacen que el tiburón blanco no sea un animal precisamente abundante. La pesca deportiva de este tiburón, sin interés económico alguno, se ha incrementado en los últimos 30 años, hasta el punto de que se la considera amenazada o en peligro de extinción en varios lugares. 



ATAQUE A SERES HUMANOS

-Aunque cueste creerlo los ataques de tiburones contra seres humanos son bastante raros. Estos ataques se pueden deber a tres posibles razones:
  • El tiburón no ataca a la víctima con intención de comérsela, sino porque la considera un intruso en su actividad diaria al que interpreta como una amenaza potencial. Por ello, la mordida y posterior retirada no sería más que una simple aunque desproporcionada "advertencia".
  • El animal se siente confuso ante algo que nunca ha visto antes y no sabe si es comestible o no.
  • El tiburón confunde a la víctima con su comida habitual. En este caso se explicarían muchos de los ataques contra bañistas y surfistas en California.

-Poco a poco se va perdiendo cada vez más ejemplares de este animal, debería prohibirse la caza de este animal con fines deportivos y sancionar la caza ilegal de este. Para mí aun siendo un animal temible, me sigue pareciendo uno de los más impresionantes por no decir el que más del océano.